Qué certificado de drones necesitas: A1/A3, A2, STS y Radiofonista UAS explicado sin líos

Elegir bien tu formación es el primer paso para operar drones con seguridad y criterio

Antes de empezar: no existe un único “carnet de piloto de drones”

Una de las primeras confusiones cuando alguien se interesa por los drones es pensar que existe un único “carnet de piloto de drones”. En la práctica, la formación depende del tipo de operación, del dron utilizado, del entorno en el que se vuela y del nivel de riesgo asociado.

No es lo mismo volar un dron pequeño en una zona abierta y alejada de personas que preparar una operación más técnica, cerca de entornos urbanos, en un trabajo profesional o bajo escenarios más exigentes. Por eso existen distintos niveles de formación y certificación.

En España, la referencia principal para la formación y los procedimientos de pilotos a distancia de UAS es AESA, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. A partir de ahí, el alumno debe entender qué formación necesita, qué puede hacer con cada nivel y cuál es el siguiente paso si quiere avanzar profesionalmente.

La forma más sencilla de verlo es esta:

  • A1/A3 suele ser la puerta de entrada.

  • A2 permite avanzar dentro de la categoría abierta con un enfoque más técnico.

  • STS abre la puerta a operaciones en escenarios estándar dentro de la categoría específica.

  • Radiofonista UAS añade una competencia aeronáutica importante cuando determinadas operaciones requieren comunicaciones.

Cada nivel cumple una función. El error habitual es verlos como cursos aislados. Lo correcto es entenderlos como un recorrido progresivo.

A1/A3: la puerta de entrada al ecosistema UAS

El certificado A1/A3 es, para muchos alumnos, el primer contacto serio con la normativa y la operación de drones. Es el punto de partida natural para quien quiere empezar a volar con una base mínima de seguridad, responsabilidad y comprensión normativa.

La formación A1/A3 pertenece a la categoría abierta, que está pensada para operaciones de bajo riesgo. Esto no significa que sea una formación sin importancia. Al contrario: es donde el alumno empieza a entender conceptos esenciales como las limitaciones operacionales, las responsabilidades del piloto, la seguridad de las personas, el entorno de vuelo, el mantenimiento básico, la privacidad o el uso responsable del espacio aéreo.

AESA establece que la obtención del certificado teórico de piloto a distancia en subcategoría A1/A3 se realiza mediante formación online y examen online a través de su plataforma. Al superar el examen, se emite el certificado correspondiente.

Esto es importante: AESA es quien emite el certificado. Una formación como DRONLAND no debe presentarse como sustituto del procedimiento oficial, sino como acompañamiento, preparación, explicación y orientación para que el alumno no estudie de forma aislada ni memorice sin comprender.

¿Para quién tiene sentido A1/A3?

A1/A3 tiene sentido para perfiles como estos:

  • Personas que quieren iniciarse en el mundo de los drones.

  • Usuarios que han comprado un dron y quieren operar con más seguridad.

  • Alumnos que desean empezar una trayectoria formativa.

  • Profesionales que quieren entender la base normativa antes de avanzar.

  • Personas que se plantean trabajar con drones, pero todavía no saben en qué área especializarse.

El objetivo no debería ser solo “aprobar el examen”. El verdadero valor está en comprender qué implica operar un UAS y qué responsabilidades aparecen desde el primer vuelo.

A2: el siguiente paso dentro de la categoría abierta

Después de A1/A3, muchas personas se plantean si necesitan hacer A2. La respuesta depende del tipo de operación que quieran realizar, del dron que vayan a utilizar y del entorno en el que pretendan volar.

A2 también forma parte de la categoría abierta, pero representa un nivel más avanzado. Introduce una lógica más técnica: distancia respecto a personas no participantes, prestaciones del UAS, meteorología aplicada, rendimiento, batería, comportamiento del equipo, planificación y toma de decisiones antes del vuelo.

AESA dispone de un procedimiento específico para el examen de pilotos a distancia en categoría abierta, subcategoría A2. Al superar el examen, se emite el certificado de competencia de piloto a distancia en la categoría A2.

Además, para acceder correctamente a A2 no basta con querer “subir de nivel”. El alumno debe partir de una base previa y asumir que esta formación exige mayor comprensión operativa. Aquí ya no hablamos únicamente de conocer normas generales, sino de interpretar situaciones con más criterio.

¿Cuándo tiene sentido hacer A2?

A2 tiene sentido cuando el alumno quiere avanzar dentro de la categoría abierta y operar con un nivel mayor de responsabilidad técnica.

Puede ser especialmente interesante para:

  • Pilotos que ya han superado A1/A3 y quieren progresar.

  • Personas que desean trabajar con drones de forma más seria.

  • Profesionales que necesitan entender mejor distancias, riesgos y planificación.

  • Alumnos que se plantean más adelante dar el salto hacia STS.

  • Operadores que quieren dejar de ver los drones como una afición y empezar a tratarlos como una herramienta de trabajo.

A2 no convierte automáticamente a nadie en profesional, pero sí ayuda a construir una base más sólida. Y esa diferencia se nota cuando el alumno empieza a preparar vuelos reales, analizar entornos y tomar decisiones con mayor seguridad.

STS: el salto hacia la categoría específica bajo escenarios estándar

STS es uno de los puntos clave para quienes quieren avanzar hacia un uso más profesional de los drones. Aquí cambia la lógica. Ya no se trata solo de volar en categoría abierta, sino de entender operaciones más estructuradas, documentadas y sujetas a procedimientos.

Los escenarios estándar forman parte de la categoría específica. Esto implica que las operaciones tienen un nivel de exigencia mayor que las operaciones más simples de categoría abierta. Por eso la formación STS no debe verse como “otro certificado más”, sino como un cambio de mentalidad.

En STS aparecen conceptos como procedimientos normales, contingencias, emergencias, zonas terrestres controladas, declaraciones operacionales, sistemas técnicos, limitaciones operativas y requisitos asociados al escenario correspondiente.

AESA contempla el examen para la obtención del certificado de conocimientos teóricos de piloto a distancia en escenarios estándar. Además, la formación necesaria para operar en escenarios estándar europeos incluye tanto una parte teórica como una parte práctica basada en evaluación continua de aptitudes, según el escenario y los requisitos aplicables.

Esto conviene explicarlo bien porque es una de las zonas donde más confusión suele haber. Una cosa es preparar y superar la parte teórica, y otra comprender el conjunto de requisitos que puede exigir una operación en escenarios estándar. Por eso STS requiere más acompañamiento, más contexto y más criterio que una simple preparación de examen.

¿Para quién tiene sentido STS?

STS tiene sentido para alumnos que ya quieren dar un paso más serio hacia la operación profesional.

Puede encajar con:

  • Pilotos que han completado A1/A3 y A2 y quieren avanzar.

  • Profesionales que quieren acercarse a operaciones más estructuradas.

  • Personas que quieren trabajar en entornos donde la planificación y la documentación son esenciales.

  • Empresas que necesitan formar a personal interno para comprender operaciones UAS con mayor nivel de exigencia.

  • Alumnos que quieren construir una trayectoria dentro del sector, no quedarse solo en la entrada.

STS no debe venderse como una promesa de empleo inmediato. Debe entenderse como una pieza importante dentro de una formación más completa. Su valor está en que acerca al alumno a una forma de trabajar más profesional, donde la seguridad, la planificación y los procedimientos tienen mucho más peso.

Radiofonista UAS: una competencia especializada para operaciones más exigentes

Radiofonista UAS es una formación que suele generar dudas porque no todos los alumnos entienden cuándo puede ser necesaria o por qué tiene valor. No es una formación de entrada como A1/A3, ni cumple la misma función que A2 o STS. Su papel es distinto: se centra en las comunicaciones aeronáuticas cuando proceden en determinadas operaciones.

La formación de Radiofonista UAS trabaja aspectos como fraseología, alfabeto fonético, escucha activa, procedimientos de comunicación, coordinación, comunicaciones de urgencia o socorro, y comprensión del entorno aeronáutico desde el punto de vista comunicativo.

AESA dispone de formación y examen teórico de Radiofonista UAS. Según la información oficial, para obtener el certificado teórico de conocimientos de Radiofonista UAS es necesario superar un examen con al menos el 75% de respuestas correctas, compuesto por 40 preguntas y con una duración de 40 minutos.

¿Quién debería plantearse Radiofonista UAS?

Radiofonista UAS puede tener sentido para perfiles que ya miran más allá del vuelo básico:

  • Pilotos que quieren avanzar hacia operaciones más complejas.

  • Profesionales que necesitan entender mejor las comunicaciones aeronáuticas.

  • Alumnos que quieren diferenciarse dentro del sector.

  • Empresas que trabajan o quieren trabajar con operaciones UAS más exigentes.

  • Personas que desean construir un perfil más completo como operador o piloto UAS.

No todos los alumnos que empiezan necesitan Radiofonista UAS desde el primer día. Pero dentro de un itinerario serio, es una formación que aporta valor porque conecta el mundo del dron con una cultura operacional más aeronáutica.

Entonces, ¿qué certificado necesito primero?

Para la mayoría de personas que empiezan, el primer paso lógico es A1/A3. Permite entrar en el ecosistema, conocer la normativa básica y entender las responsabilidades iniciales del piloto a distancia.

A partir de ahí, la progresión habitual puede ser:

A1/A3 → A2 → STS → Radiofonista UAS

Este recorrido no significa que todos los alumnos tengan que hacerlo todo ni en el mismo momento. Depende de sus objetivos. Una persona que vuela por interés personal puede quedarse en una fase inicial. Un profesional que quiere trabajar con drones probablemente necesitará avanzar hacia niveles más técnicos, especialización, planificación y documentación.

La pregunta correcta no es solo “qué certificado necesito”, sino:

¿Qué tipo de operaciones quiero llegar a realizar?

Si la respuesta es “quiero empezar con seguridad”, A1/A3 es la puerta de entrada.
Si la respuesta es “quiero avanzar dentro de categoría abierta”, A2 tiene sentido.
Si la respuesta es “quiero acercarme a operaciones más profesionales y estructuradas”, STS se vuelve relevante.
Si la respuesta es “quiero prepararme para entornos con comunicaciones aeronáuticas”, Radiofonista UAS puede ser una pieza importante.

El error: pensar solo en aprobar

En el sector de los drones existe una diferencia enorme entre aprobar un examen y estar preparado para operar con criterio.

Aprobar es importante, claro. Sin la certificación correspondiente, el alumno no puede avanzar en determinados contextos. Pero quedarse únicamente en el examen puede crear una falsa sensación de preparación.

Un piloto de drones necesita entender:

  • Qué puede hacer y qué no puede hacer.

  • Qué limitaciones tiene su operación.

  • Qué responsabilidades asume.

  • Qué documentación debe conservar.

  • Qué zonas debe revisar antes de volar.

  • Qué riesgos puede encontrar en tierra y en aire.

  • Cuándo debe cancelar una operación.

  • Cuándo necesita más formación, coordinación o asesoramiento.

Por eso una formación útil no debería limitarse a repetir normativa. Debe ayudar al alumno a interpretarla, aplicarla y conectarla con situaciones reales.

Cómo enfoca DRONLAND este recorrido

DRONLAND nace con una idea clara: formar profesionales preparados para trabajar con drones en el mundo real, no solo alumnos que acumulen certificados.

Esto significa que la formación debe tener estructura, continuidad y sentido práctico. A1/A3, A2, STS y Radiofonista UAS no deben verse como cursos sueltos, sino como partes de un recorrido. Cada una cumple una función:

  • A1/A3 introduce al alumno en el ecosistema UAS.

  • A2 eleva su criterio dentro de la categoría abierta.

  • STS lo acerca a operaciones más estructuradas en categoría específica.

  • Radiofonista UAS añade una competencia aeronáutica especializada.

La diferencia está en cómo se enseña. No se trata solo de preparar contenidos, sino de explicar para qué sirven, cuándo aplican, qué errores son frecuentes y cómo puede avanzar el alumno según sus objetivos.

Un buen itinerario debe evitar dos extremos: quedarse en lo básico o prometer más de lo que realmente puede ofrecer. La formación con drones debe ser clara, técnica, honesta y orientada a la aplicación.

Tabla rápida: qué aporta cada formación

Formación Función principal Perfil al que puede interesar
A1/A3 Entrada al ecosistema UAS y base normativa inicial Personas que empiezan, aficionados, alumnos sin experiencia previa
A2 Progresión dentro de categoría abierta con mayor criterio técnico Pilotos que ya tienen base y quieren avanzar
STS Acceso a escenarios estándar dentro de categoría específica Alumnos y profesionales que buscan operaciones más estructuradas
Radiofonista UAS Comunicaciones aeronáuticas cuando proceden Perfiles que quieren especializarse y operar en entornos más exigentes

Una formación seria empieza por saber dónde estás

No todo el mundo necesita el mismo camino. Esa es una de las claves.

Alguien que se acerca a los drones por curiosidad necesita claridad y seguridad.
Alguien que quiere prestar servicios necesita criterio, especialización y práctica.
Una empresa que quiere incorporar drones necesita entender posibilidades, límites, documentación y responsabilidades.

Por eso, antes de elegir una formación, conviene hacerse algunas preguntas:

  • ¿Voy a volar por afición o quiero orientarlo profesionalmente?

  • ¿Qué tipo de dron voy a utilizar?

  • ¿En qué entornos quiero operar?

  • ¿Necesito solo empezar o quiero construir una trayectoria?

  • ¿Voy a trabajar solo o dentro de una empresa?

  • ¿Mi objetivo es obtener un certificado o aprender a aplicar drones en un contexto real?

Responder bien a estas preguntas ayuda a evitar errores y a elegir el siguiente paso con más criterio.

Conclusión: el certificado importa, pero el criterio importa más

A1/A3, A2, STS y Radiofonista UAS son piezas importantes dentro del recorrido formativo de un piloto u operador de drones. Cada una responde a una necesidad distinta y aporta un nivel diferente de preparación.

Pero el verdadero salto no está solo en tener un certificado. Está en aprender a entender el entorno, interpretar la normativa, planificar operaciones, valorar riesgos y aplicar los drones con responsabilidad.

Ese es el enfoque que necesita el sector: menos formación fragmentada y más itinerarios con sentido. Menos memorización y más comprensión. Menos promesas rápidas y más preparación real.

En DRONLAND, la formación con drones se entiende como un recorrido: empezar bien, avanzar con criterio y prepararse para trabajar en contextos reales.

Fuentes oficiales consultadas

Para la elaboración de este artículo se han tenido en cuenta fuentes oficiales de AESA y EASA sobre formación de pilotos UAS/drones, categoría abierta A1/A3 y A2, escenarios estándar STS, Radiofonista UAS y operaciones en categoría abierta.